domingo, 1 de enero de 2006

ENERO 2006. INICIO. En la iglesia de un remoto pueblo no muy lejano, la señorita Piedad Casasola, una solterona muy bella, reza silenciosamente, rodeada de soledad. Al salir de la iglesia, toma su sombrilla negra y camina por todo el fantástico pueblo hasta llegar a casa, donde descubre un gran alboroto que Nicolasa, la sirvienta, hace debido al malestar de Doña Bernarda, madre de la mujer. Nicolasa le dice a Piedad que su madre ha estado quejándose muy fuerte desde que ella salió a la iglesia, por lo que Piedad acude de inmediato a su madre, la cuál está agonizando y aún frente a la muerte no deja de culpar a su hija por haber llenado de vergüenza a su familia y la maldice para después asegurarle que siempre estará sola y ningún hombre pondrá los ojos en ella por ser una mala entraña. Piedad llora sin cesar pues su madre siempre la ha lastimado desde que en el pasado se enamoró de un hombre prohibido para ella.

En una enorme mansión de la ciudad de México, la malvada Carmina y su perversa hija, Esthercita, planean unas vacaciones en Europa, sin embargo están angustiadas y temen a que Severino Casasola muera y eso les frustre su viaje.

Piedad recuerda lo que Severino, su padre, le dijo antes de morir: que busque la felicidad al lado de alguien, pues su mayor temor siempre fue irse dejándola sola. No así para Bernarda, quien odia a su hija por sobre todas las cosas y se ha encargado de hacerle la vida imposible. Piedad le pide a su madre que se calme y no hable más, pues no desea perderla. La quiere a pesar de todo y Bernarda le responde que, sin en cambio, ella la odia. Piedad le pide a Nicolasa que la comunique con su hermano y el teléfono suena en la casa de éste. Carmina contesta y se sorprende al escuchar la voz de Piedad, quien le pide que le diga a su hermano que Severino, su padre, está muriéndose. Carmina le promete a Piedad informar a Raymundo y cuelga el teléfono sin intenciones de informar nada ya que no desea arruinar su viaje. Siente escalofríos y reacciona pues cree que al morir Severino les heredará a Raymundo y a Esthercita una inmensa fortuna.

Mientras Piedad cuida de su madre, Nicolasa recibe en casa al padre Abraham, quien aconseja a Piedad que se resigne. Piedad le asegura al sacerdote que siente mucho miedo, pues está sola y sólo puede refugiarse en sus punturas. Abraham le aconseja a la mujer que tome sus maletas y se marche a la Capital, al lado de su hermano Raymundo o que de plano se resigne a la soledad que se paga como precio por no haber formado una familia. Piedad le recuerda a Abraham que el destino se ha encargado de dejarla sola desde hace muchos años y que ese mismo destino es el que debe ayudarla ahora, cuando está a punto de perder a su madre.

Carmina le informa a Raymundo que Bernarda está a punto de morir por lo que Raymundo se comunica de inmediato con Piedad, quien le suplica que vaya muy pronto al pueblo, pues ella se siente sola y no sabe qué hacer. Raymundo lo promete por lo que les informa a Carmina y Esthercita que no harán el viaje a Europa. Ambas mujeres, en silencio, culpan a Bernarda y Piedad por ese atropello y le desean la muerte a la anciana.

Piedad recuerda el pasado. En su mente hay sucesos que la marcaron para siempre. Recuerda las palabras de Severino, pidiéndole que se casara. Piedad asegura que ella no desea estar al lado de ningún hombre para ceñirse plena. Llena de resentimiento, toma sus pinceles y comienza a pintar un nuevo cuadro.

Raymundo llega al pueblo y es recibido por Nicolasa, quien lo lleva hasta donde se encuentra Piedad, quien lo abraza. Raymundo la presenta con Carmina y Esthercita, las cuáles se portan de manera déspota y la miran como a una pordiosera.

En la iglesia, Abraham reza para que Piedad no sufra tras la muerte de Bernarda, de la cuál por fin se liberará. Es interrumpido por la india Lazara, la curandera del pueblo, quien le dice que tienen que hablar, pues el mal se apoderara del pueblo de Santa María de la soledad.

Raymundo habla con su madre, quien le pide que se encargue de que Piedad sufra y jamás termine de pagar por todo el daño que le ha causado. El hombre suplica a su madre que se olvide del rencor que siente hacia su hija y la perdone pero Bernarda jura que aún en el más allá se encargará de que su hija sufra el calvario que merece. En ese momento entra Piedad, a quien Bernarda le pide que haga lo que Raymundo le pida y no lo desobedezca jamás. La llama pecadora, indigna, y le grita cuánto la odia aún en el momento de su muerte. Piedad llora amargamente. La malvada Bernarda muere en ese momento, causando enorme dolor a sus hijos.

Esthercita habla por teléfono con Alfredo, su novio, al cuál le pide que la alcance en el pueblo, donde seguramente estando sola se sentirá aburrida.

Raymundo consuela a Piedad, a quien le pide que no se deje derrotar y sea muy fuerte, pues él la ayudará en lo que quiera, siempre. Piedad se lo agradece y le hace saber que su presencia la hace más fuerte.

Carmina interroga a Nicolasa sobre los bienes de la familia. Nicolasa entonces duda de la buena fe de la mujer y decide dejarla sola en la cocina.

Raymundo informa a su familia sobre la muerte de su madre, Doña Bernarda. A Carmina y Esthercita eso muy poco les importa. Piedad, por su parte, se consuela con Nicolasa.

El cuerpo de Bernardaes velado. Raymundo le pide a Piedad que decida que es lo que hará, pues él regresará a la capital a continuar con sus negocios. Piedad le asegura a su hermano que ella decidió dejar la Capital en el pasado y no regresaría por nada del mundo. Él le pide que lo acompañe unos días pero Piedad está segura de que si su destino es quedarse completamente sola, como muchas veces se lo repitió su madre, entonces enfrentará su realidad, reflejándola en cada una de sus pinturas.

Nicolasa visita a Lazara y Licha para contarles que tal vez se irá a la capital al lado de la señorita Piedad, pues Raymundo desea llevársela. Lazara le dice a Nicolasa que algo muy grave sucederá en el pueblo y eso es debido a la señorita Piedad.

Piedad pinta y se entristece al recordar el día en que fue abandonada en el altar de una iglesia. Tras cada pincelada, cada lágrima y cada recuerdo del pasado, Piedad se desquicia y rompe el cuadro hasta caer ella también en el suelo y llorar amargamente por su frustración.

Carmina pide a Raymundo que abandonen el pueblo inmediatamente, pues no desea permanecer más en ese lugar. Raymundo se niega, él desea permanecer al lado de su hermana hasta que ésta decida irse con ellos.

Alfredo llega al pueblo y está a punto de tocar el timbre de la casa de Piedad pero es soprrendido por Nicolasa, quien le pregunta que desea. Alfredo pregunta por Esthercita y Nicolasa lo deja pasar. Esthercita se emociona al ver a su enamorado, al cuál besa llena de emoción. Carmina y Raymundo se sorprenden al ver a Alfredo en la casa.

Abraham reza en la iglesia y se sorprende al ver a un hombre que se ha aparecido. Ese hombre no es otro más que Leonardo Durán, abraza al hombre y le pide que le de la bienvenida. Ambos hombres hablan sobre el tiempo que Leonardo pasó en Monterrey durante mucho tiempo. Leonardo se impacta al enterarse de la muerte de Severino hace un par de años y de la repentina muerte de Doña Bernarda. Pregunta por Piedad y se asombra aún más cuando Abraham le dice cuál es la suerte de la mujer.

Nicolasa descubre el desorden que hay en la habitación de Piedad, quién no deja de llorar. Piedad le confiesa a la mujer que no regresará jamás a la capital.

Abraham le confiesa a Leonardo que Piedad nunca se casó ni tuvo novio desde el día en que fue plantada en el altar de la iglesia y que a pesar de ser una mujer muy bella para su edad, está amargada. Completamente encerrada en su mundo de pinturas y que jamás sale de casa, ni por equivocación, a no ser para ir a la iglesia.

Esthercita y Alfredo pasean por el pueblo y deciden entregarse su amor, consumarlo, en una casa abandonada que encuentran y la cuál está llena de antigüedades.

Carmina le da órdenes a Nicolasa para asear la casa, tratando de adueñarse de ella y sintiéndose con derechos que nunca ha tenido. Nicolasa se niega a obedecerla reclamando que la única que le ha dado órdenes toda la vida ha sido la señorita Piedad. Carmina le exige que la obedezca y es sorprendida por Piedad, quien le pide que se comporte como la esposa de Raymundo y nada más, pues no es nadie para dar órdenes en una casa ajena. Carmina enfurece pues considera que por ser la esposa de Raymundo tiene demasiados derechos en la casa.

Leonardo cena con Mística, su esposa, quien lo nota demasiado pensativo y sospecha que le sucede algo. Leonardo asegura que no es así y confiesa tener que visitar a alguien del pasado. Alguien con quien tiene que arreglar algo.

El apuesto y varoníl Jose Fausto habla con Ángela, su prometida, a través del teléfono. Ángela le pide que vuelva pronto a Monterrey, pues lo extraña demasiado. No sospecha lo que está a punto de suceder.

Carmina se queja con Raymundo del comportamiento de Piedad, a quien el hombre exige que le de una respuesta definitiva sobre su futuro. La solterona vuelve a recalcar que ella no se irá a la capital, si no que permanecerá en el pueblo, por lo que su hermano enfurece pues no desea dejarla sola por lo que decide que permanecerá más tiempo en el pueblo, cosa que irrita a Carmina, pues lo que ella más desea es irse de ahí.

Lazara lee las cartas y descubre algo asombroso que la impacta. Licha le pide que le diga qué es lo que ha visto y la mujer asegura que algo muy grave pasará en el pueblo, aunque no le quieran creer, y que ello tiene que ver con Piedad.

Alfredo se divierte con Esthercita, quién le asegura que en cuanto Piedad se vaya a vivir a la capital, ellos dos tendrán la casa del pueblo para refugiarse cuando deseen estar solos.

Piedad y Nicolasa salen de la casa y se dirigen a la iglesia mientras que al mismo tiempo Leonardo hacía lo mismo. ¡Pronto se tendrán que encontrar!

Raymundo invita a Alfredo para que monten caballo y Esther se niega, pero el muchacho acepta y al cabalgar con el hombre, éste aprovecha para preguntarle al muchacho cuales son sus intenciones con su hija. Al no obtener respuesta le asegura que, si llega a lastimar a Esthercita, lo lamentará.

Piedad llega a la Iglesia y saluda al padre Abraham, quien le asegura que tiene algo serio de qué hablarle en Privado, por lo que se dirigen a la sacristía. Nicolasa aguarda sentada en una de las bancas. Es sorprendida por Leonardo. ¡Ninguno de los dos lo puede creer!

Esthercita y Carmina hablan sobre Piedad y de la apatía que las dos sienten por la mujer. Carmina le confiesa a Esthercita que regresará a la Capital pues no soporta estar cerca de su cuñada por más tiempo.

Leonardo le pide a Nicolasa que le hable de Piedad pero la sirvienta se niega, no desea que él sepa nada sobre la mujer. Leonardo insiste y Nicolasa le pide que no la acorrale y menos él, que es el principal culpable de la tristeza de Piedad, pues hace años ¡La dejó plantada en un altar!

Jose Fausto, el joven apuesto, da un paseo por el pueblo con Mística, su madre. Se encuentran con Carmina y Esthercita, la cual clava los ojos en el muchacho, el cuál es un hombre demasiado apuesto y adinerado. Aprovecha que Mística y Carmina se saludan para entonces acercarse al muchacho.

Leonardo le suplica a Nicolasa que le diga lo que ha sucedido con Piedad, a la cuál no ha dejado de amar durante todos los años que no la ha visto. La sirvienta llora y le confiesa lo amarga que ha sido la vida de la señorita piedad.

Alfredo cabalga demasiado rápido y no sabe como detener al caballo, por alcanzarlo, Raymundo cabalga cada vez mas rápido haciendo que su caballo pierda el controlhasta caer, asustado y asegurar no sentir las piernas.

Abraham le pregunta a Piedad si aún recuerda a Leonardo. Piedad le pide a Abraham que no le recuerde a ese hombre al que ella aborrece tanto pero el sacerdote insiste en que tienen que hablar sobre él por lo que Piedad se incomoda y sale de la sacristía, rápidamente. Nicolasa, que ay se encuentra sola, la sigue detrás, sin dejar de voltear la mirada hacia Abraham, pues sabe que el sacerdote también sabe del regreso de Leonardo al pueblo.

Alfredo se ha alterado por lo que sucedió con Raymundo, por lo que lo carga y lo lleva a casa, desde donde llama a una ambulancia. Raymundo es llevado a un hospital.

Abraham reza pues sabe que Piedad sufrirá mucho por el regreso de Leonardo, el hombre que hace muchos años la plantó en el altar de una iglesia y al cuál le debe toda su amargura y soledad.

Carmina se sorprende en cuanto Mística le confiesa que es esposa de Leonardo Durán, el hombre que tiene tanto que ver con el pasado de Piedad.

Esthercita cuestiona a Jose Fausto sobre su vida sentimental y él le cuenta sobre Ángela, su novia en Monterrey, a la cuál le agrada la pintura. Esther le confiesa que su tía Piedad pinta muy bien, por lo que lo invita a la casa para conocer la obra de la señorita.

Piedad llega a casa y siente el nerviosismo de Nicolasa, a la que le pregunta qué es lo que le sucede. Nicolasa comienza a llorar y cuando está a punto de contarle que ha visto a Leonardo Durán, otro de los criados interrumpe para avisarle a Piedad que Raymundo ha sido llevado al hospital, pues sufrió un terrible accidente. Piedad acude al hospital donde el doctor Mario Martínez le informa que Raymundo ha sufrido una parálisis temporal en ambas piernas.

Piedad les informa a Carmina y Esthercita del estado de salud de Raymundo. Carmina, llena de histeria, la culpa, pues asegura que de no haber sido por su imprudencia e indecisión, Raymundo hubiera regresado a la Capital y nada hubiera sucedido. Piedad suelta una bofetada a Carmina y después se retira a su habitación. Carmina se ha quedado pasmada por la reacción de su cuñada.

Leonardo cena con su familia y se asombra al escuchar de los labios de Mística sobre la presencia de Carmina en el pueblo.

Nicolasa le confiesa a Piedad que ha visto a Leonardo en el pueblo y que ha hablado con él. Piedad se asombra con semejante noticia y no se explica a qué ha regresado Leonardo después de muchos años. Nicolasa le confiesa que Leonardo ahora tiene familia y lamenta el tener que informarle a su patrona sobre esa noticia, sobre la aparición de ese hombre innombrable en la casa. Al marcharse Nicolasa, saca de un viejo baúl joyas que se pone, junto con el vestido de novia con el cuál la dejaron plantada en la iglesia, hace muchos años atrás. Se desgarra en llanto.

Carmina le pide a Raymundo que regresen a la capital, donde le atenderán mejores médicos que los del pueblo sin embargo Raymundo se niega pues considera que el pueblo le ha regresado la tranquilidad que necesitaba desde hace muchos años atrás. Carmina pone mil pretextos para regresar a la ciudad pero Raymundo asegura que él se quedará y con él ella, Carmina, y Esthercita. Carmina no deja de culpar a Piedad por su situación y promete destrozarla con lo que más le duela.

Jose Fausto visita a Esthercita durante una mañana soleada y ella lo presenta con Alfredo, quién nota la enorme atención que tiene su novia con el muchacho, el cuál pregunta a Esthercita por su tía Piedad. Esthercita le aseguro que pronto la conocerá.

Piedad está destrozada sin embargo considera que debe mostrarse fuerte como se ha mostrado durante todos los años que ha sufrido por el desprecio de Leonardo, por lo que toma una ducha y se pone guapa, como nunca, pretendiendo ser una mujer llena de fortaleza.

Leonardo piensa demasiado en Piedad y considera que debe verla, pues no ha dejado de amarla, aunque Mística sea una mujer excepcional.

Piedad se topa con Esthercita, quién la presenta con Jose Fausto Durán, al saber quién es el padre del apuesto muchacho, Piedad cae al suelo, desmayada, preocupando a los muchachos pero no a Esthercita, quien no mueve un solo dedo y hace muecas de disgusto por el mal momento que su tía le ha hecho pasar.

FEBRERO 2006. Mística nota que Leonardo está comportándose extrañamente y le pregunta qué es lo que le sucede y él le asegura que volver al pueblo lo ha llenado de recuerdos del pasado y sale de su casa, dejando a su mujer intrigada.

Al volver en sí Piedad, Jose Fausto le sonríe y le pide a Nicolasa que le de un medicamento. El muchacho le dice a la solterona que él solo ha ido a su casa para conocer sus pinturas. Piedad se niega, asegurándole que ella no tiene porqué mostrarle nada a él y le exige que se marche de su casa. Jose Fausto se va, a pesar de las suplicas de Esthercita para que se quede. ¡Esthercita está furiosa con su tía! Pronto, entre gritos e insultos, le jura que la hará arrepentirse por el mal momento que le ha hecho pasar. Piedad le asegura a su sobrina que está en su casa y que no está dispuesta a recibir visitas de extraños. Piedad aprovecha el momento para correr a Esthercita y Alfredo también.

Afuera de la casa de la señorita Piedad, Jose Fausto se encuentra con su padre, al que le pregunta qué es lo que hace ahí. Leonardo le dice al muchacho que los Casasola son viejos amigos suyos y el muchacho le cuenta a su padre sobre Piedad, la tía amargada de Esthercita. Leonardo no puede creerlo ¡Su amada es ahora una bruja!

Esthercita le cuenta a Carmina lo que ha hecho Piedad. Carmina llora y le promete a su hija que todo el tiempo que se queden en esa casa, mientras Raymundo se recupera, harán que la vida de la señorita Piedad sea un infierno.

Leonardo le pide a Nicolasa que lo deje ver a Piedad pero ella se niega pues Piedad no se siente nada bien por la presencia de Jose Fausto en la casa. Leonardo asegura que lo que tiene que decirle a Piedad es importante.

Ángela, llena de celos, cree que Jose Fausto ha encontrado a alguien más en el Pueblo por lo que cree conveniente alcanzarlo pues no está dispuesta a perderlo.

Lazara habla nuevamente con Abraham, al que le dice que lo que vivirá la señorita Piedad será algo muy malo, pues se ilusionará con un hombre que ha llegado al pueblo y ese amor será imposible. Abraham se preocupa, pues sabe que lo que Lazara ve en las cartas siempre es atinado.

Leonardo entra por la fuerza a la casa de Piedad y ella se sorprende al verlo después de muchos años. Él le pide que hablen y ella, llena de rabia, solamente lo abofetea y le exige que se largue de su casa. Leonardo la toma entre sus brazos y le asegura que le debe una explicación por lo que sucedió años atrás. Piedad se porta fría, le exige que se vaya. Lo corre, llena de rabia y él se va en cuanto aparecen Alfredo, Esthercita y Carmina, quien se impacta al reconocerlo. Al marcharse Leonardo, Piedad les reclama a los demás ser unos metiches y les exige que también ellos se larguen de su casa lo más pronto posible.

Jose Fausto le cuenta a su madre sobre Piedad. Las referencias no son nada buenas. Por su parte, Mística le confiesa a Jose Fausto estar preocupada por la actitud de Leonardo, el cuál, desde que llegaron al pueblo, no ha hecho más que estar pensativo y nervioso, siempre visitando al padre Abraham. Jose Fausto le aconseja a su madre que ella hable con Abraham, pues seguramente hablando con él hallará un porqué al comportamiento de Leonardo.

Llena de rabia, en su recamara, Piedad le reclama a Dios por todo el dolor que guarda desde hace muchos años y lo culpa por su suerte, la cual es la peor a pesar de ser inmensamente rica.

Carmina le cuenta a Raymundo sobre la presencia de Leonardo en la casa y él le dice que debe hablar con ese hombre pero la mujer cree que eso no es conveniente.

Piedad sufre ante el regreso de Leonardo a su vida. Entre lágrimas, llena de coraje y un apasionado rencor, asegura que ahora que ese hombre ha reaparecido en su vida ¡se vengará de él! Mientras que, por su parte, Leonardose siente triste por las condiciones en las que encontró a Piedad, el amor de su vida, y llora amargamente bajo la lluvia por el rechazo de ella, asegurando que él no tuvo la culpa de lo que sucedió hace tantos años. ¡¿Qué sucedió entonces?!

Nicolasa le pide a Piedad que hablen y ella se niega. Nicolasa entonces se preocupa por su patrona, pues teme a que la presencia de Leonardo la haya alterado demasiado. Esthercita de pide a Nicolasa que calme a Piedad o de lo contrario será ella misma, Esthercita, la que la calme. Nicolasa le pregunta a Esther porqué es tan entrometida como su madre. Nicolasa se va y Esthercita se queja entonces con Alfredo, quién le pregunta porqué se ha desvivido por Jose Fausto, al cuál acaba de conocer. Esthercita no sabe qué contestar y se encierra en su recamara.

Carmina cree que, para amargarle la vida a Piedad, puede hacerle creer a Mística que su Leonardo la engaña ¡con la mismísima Piedad!

Leonardo llega a una cantina, mojado, y se emborracha de tequila. Él también esconde un terrible dolor y un terrible secreto pero… ¿Cuál es?

Es muy noche, ya está entrada la madrugada y Leonardo no llega a casa por lo que Mística se preocupa. Jose Fausto decide salir en busca de su padre.

Piedad no deja de mirar las fotos de su pasado. Recuerda cómo hizo el ridículo en la iglesia cuando Leonardo la plantó. Jura venganza. No promete otra cosa a ella misma y a Dios que no sea la venganza, su venganza.

Jose Fausto encuentra a su padre borracho en las calles del pueblo por lo que lo sube a su auto y lo lleva hasta su casa. Leonardo le asegura a su hijo que el pasado lo persiguió siempre y ahora debe enfrentarse a él. El muchacho no entiende lo que su padre le dice y cree que todo se debe a su estado de alcoholismo. Ambos llegan a casa y es cuando Mística siente un gran alivio.

Durante la mañana Raymundo le dice a Carmina que desea comprar una silla de ruedas mientras se recupera. Carmina le pide nuevamente que dejen el pueblo pero él se niega.

Leonardo sufre una terrible resaca y Mística le pregunta porqué ha bebido, le asegura estar muy preocupada por él. Leonardo abraza a su mujer y la besa, asegurándole que todo está bien, que solamente decidió tomar para olvidarse de algo que le atormentaba. Mística insiste en que quiere saber qué le atormenta pero Leonardo no confiesa ni dice nada, al contrario, solamente la ignora, pensando en Piedad.

Lazara tiene una visión y cree que debe visitar a Nicolasa para advertirle de el infierno en el que el pueblo está a punto de volverse por la presencia de un hombre lejano que a todos les cambiará la vida, principalmente a la señorita Piedad, a al cuál le persigue un enorme sufrimiento que ¡empeorará!

Jose Fausto se ha armado de valor y visita la casa de los Casasola. Esthercita lo invita a montar a caballo y él le asegura que no desea hablar con ella si no con Piedad, quién le asegura que ella no tiene nada de qué hablar con el muchacho, quien, rígido y varonil, le asegura a la Señorita estar equivocada, pues ambos ¡Tienen mucho de qué hablar! Le revela que él también se dedica a la pintura pero que a pesar de todo eso no era tan bueno como ella. Piedad le pone atención pero en ella sólo habita la duda la cuál hace que rechace al muchacho, al que se atreve a preguntarle si conoce el pasado de Leonardo. Éste no dice nada y se marcha por lo que la mujer busca a Nicolasa, a la que asegura que pronto podrá vengarse de Leonardo Durán, mientras que fuera de su casa Jose Fausto es sorprendido por Esthercita, quién se le insinúa y asegura que desea tratarlo más. En ese momento aparece Alfredo, quién les pregunta a ambos qué es lo que existe entre ellos. Esthercita, quién le asegura que desea tratarlo más. En ese momento aparece Alfredo, quién les pregunta a ambos qué es lo que existe entre ellos. Jose Fausto le asegura no estar interesado en Esthercita. le asegura no estar interesado en su novia. Esthercita entonces discute con Alfredo, quién le asegura no estar dispuesto a ser reemplazado por nadie. La muchacha enfurece y le dice no querer nada más con él, pues se ha encaprichado con Jose Fausto Durán.

Carmina le pide a Raymundo que regresen a la capital. Esta vez Raymundo se exalta y le asegura a su esposa que él no está dispuesto a regresar mientras no se recupere y que, a demás, desea permanecer al lado de Piedad, a la cuál no puede dejar sola. Carmina lo amenaza con irse sin él y Raymundo asegura que de ser así entonces él estaría mejor sin ella.Carmina culpa a Piedad por su situación: No puede regresar a la Capital. Piedad le ofrece una cantidad de dinero para que pueda marcharse y la deje tranquila al lado de su hermano. Carmina se ofende y Piedad le recuerda que nunca fue bienvenida a su casa. Carmina le pregunta a Piedad si se ha amargado por vivir con el recuerdo del abandono de Leonardo en el altar. Piedad asegura que no.

Leonardo piensa en Piedad y en la forma en que pueda recuperarla pues a pesar de que han pasado tantos años la sigue amando. Habla con Abraham, quien le aconseja que lo mejor que puede hacer es irse del pueblo antes de que en verdad algo malo ocurra.

Piedad reza en su habitación y no evita el llorar, sin embargo está segura de que por medio de Jose Fausto podrá vengarse del hombre que hace años la engañó y la plantó en la iglesia. Eso preocupa a Nicolasa, quien teme que el odio y el rencor hagan de Piedad una mala mujer que sería capaz de dañar a ajenos con tal de vengarse. Luego la solterona habla con el padre Abraham, quién le aconseja que hable con Leonardo y aclaren todas las dudas del pasado. Ella se niega rotundamente.

Jose Fausto les dice a sus padres que ha visitado a la señorita Piedad y ha hablado con ella. Leonardo se sorprende e insiste a su hijo que le diga de qué hablaron. Jose Fausto no logra decírselo debido a que Ángela llama por teléfono al muchacho para pedirle que vuelva pronto a Tijuana. Jose Fausto le asegura que no regresará a Tijuana en mucho tiempo y entonces Ángela le promete que será ella la que lo visite en el pueblo.

Transcurre el tiempo y Jose Fausto no deja de visitar a Piedad, quién le aconseja cómo perfeccionar las técnicas de pintura, ambos despertando los celos de Esthercita y Alfredo mientras que, por su parte, Carmina y Mística se hacen muy buenas amigas pero Carmina no le confiesa a su amiga el saber que entre Piedad y Leonardo existe un pasado lleno de dudas y de mucho sufrimiento. Leonardo, por su parte, insiste en querer ver a Piedad pero ella se lo imposibilita por lo que él se refugia en el padre Abraham, quién habla con Piedad cada vez que puede.

Esthercita visita la casa de la familia Durán para hablar con Jose Fausto, el cuál se encuentra en toalla y a solas, con el pretexto de sentirse sola y tener la necesidad de hablar con alguien de todos sus problemas. Él la escucha y Esthercita poco a poco lo provoca, despojándose de sus ropas, hasta lograr su objetivo y besarlo.

Piedad pinta en su estudio y Nicolasa la interrumpe para pedirle que deje de utilizar como instrumento de venganza al hijo de Leonardo. Piedad le asegura a Nicolasa que lo único que desea es hacer que Jose Fausto odie a su padre como nadie lo ha odiado jamás.

Raymundo se siente desesperado de seguir atado a una silla de ruedas pero eso no le imposibilita el tomar un taxi, con ayuda de Alfredo, para ir en busca de Leonardo, con el cuál desea hablar.

Jose Fausto y Esthercita se encuentran en una cama, él reacciona y se cubre asegurándole a la muchacha que no quiere tener nada que ver con él y que, a demás, está comprometido con alguien más en Tijuana. Esthercita asegura que a ella no el importa que él esté comprometido.

Abraham platica con Carmina y Mística, las cuáles desean organizar una Kermés en el pueblo con el afán de matar el aburrimiento que a las dos les ha llegado en ese lugar. A Abraham le parece una excelente idea.

Esther le dice a Jose Fausto que a ella no le importa ser la amante de él, pues está segura de desearlo como a nadie más en el mundo. Él le recuerda que Alfredo la ama pero Esthercita no hace más que despotricar cosas indebidas sobre Alfredo. El timbre suena y tanto Jose Fausto como Esthercita se sorprenden al darse cuenta de que Alfredo está en al puerta y ¡acompañado de Raymundo, el papá de ella!

En una cantina, Leonardo mira una foto vieja de Piedad. Llora al no poder tenerla a pesar de amarla.

Lazara visita a Piedad, a la que le asegura que tiene algo importante que decirle. Piedad la corre de su casa argumentando que ella no cree en las supersticiones de brujas. Lazara insiste a pesar de los insultos de la señorita, quien finalmente accede a escucharla. La bruja le dice a Piedad que en el pueblo algo muy grave sucederá. Algo que nunca antes había sucedido y que ella era la principal protagonista de la maldad que se aproxima, pues es el instrumento que ha de clavarse en el corazón de dos hombres.

Jose Fausto le pide a Esther que abandone su casa al darse cuenta de que Raymundo y Alfredo se han ido. Esther insiste en besarlo y él la rechaza. Es cuando entonces Esthercita le pregunta porqué siendo tan atractiva él la rechaza tanto. Jose Fausto le confiesa no tener ojos para nadie más que para ¡La señorita Piedad!

Piedad le pregunta a Lazara quienes son los hombres que se enamorarán de ella y Lazara asegura que son fuereños. Piedad se impacta, pues sospecha quienes son.

Esthercita está furiosa. No puede creer que un hombre tan atractivo como Jose Fausto se interese en un vejestorio como su tía Piedad.

Raymundo lamenta no poder encontrar a Leonardo para pedirle una explicación sobre lo que sucedió hace años. Alfredo, por su parte, se pregunta donde está Esthercita y acude a buscarla. La encuentra a la entrada de la casa, enfurecida. Alfredo le pide que hablen y Esther se niega. El le dice que está cansado de su comportamiento y que está aburrido en el pueblo, donde ni siquiera ella le hace caso. Esther le pide que se marche.

Jose Fausto piensa en la Señorita Piedad y en el gran amor que empieza a sentir por ella.

Esthercita penetra en la habitación de Piedad para reclamarle el haber enredado a Jose Fausto con el cuál no le permitirá estar. La acusa de pervertir a gente joven para saciar sus placeres más insanos. Piedad cachetea a Esther y en ese momento entra Carmina en defensa de su hija, a quién Piedad también insultó. Piedad les exige a las dos que se marchen de su casa definitivamente. Raymundo entra y les pide a las tres que se calmen. Carmina, con llanto, le suplica a su marido que se vayan y el se niega. Piedad entonces se ve en la necesidad de correr a su hermano también.

Jose Fausto les informa a Mística y Leonardo que ha decidido que Piedad lo ayude a realizar sus nuevas obras. Ambos se sorprenden. Mística le pide a su hijo que se aleje de esa mujer, la cuál es mala por lo que Carmina le ha contado.

Raymundo y su familia se mudan a un hotel, pues él no quiere dejar el pueblo. Carmina siente tranquilidad, pero aún así le asegura a Esthercita que desde lejos harán que Piedad pase malos momentos.

Piedad visita al padre Abraham pero éste se ocupa en el confesionario con Jose Fausto, quién le confiesa estar enamorado de Piedad. Ella escucha desde afuera la confesión del muchacho y sale huyendo del recinto.

Leonardo insiste en que su hijo no puede estar cerca de Piedad, cosa que extraña a Mística. El hombre decide contarle a su esposa la verdad del pasado. Ella lo toma a la ligera considerando que eso a ella y a Jose Fausto en nada les afecta pero que entonces Piedad puede utilizar a su hijo como instrumento de venganza para cobrarse las malas rachas de tantos años.

Piedad llega a casa agitada, preocupando a Nicolasa, a la que le confiesa lo que ha escuchado en la iglesia. Nicolasa le aconseja que se aleje de Jose Fausto y que hable de una buena vez con Leonardo. Piedad se niega, ella no quiere amar a nadie por lo que ha decidido que no verá a ninguno de los dos. 

Nicolasa le pregunta a Piedad si ella siente algo por Jose Fausto. Piedad asegura que a pesar de todo no está interesada en el muchacho, al cuál solo desea utilizar para vengarse de Leonardo.

Esthercita se despide de Alfredo, quién ha decidido abandonar el pueblo. Alfredo llora pero a  Esther eso le importa muy poco.

Al llegar a casa, Jose Fausto se sorprende al encontrar a Ángela, quién le asegura que no podía estar lejos de él ni un minuto más. Jose Fausto se pregunta qué es lo que hará para deshacerse de ella pues solamente desea estar con Piedad.

MARZO 2006. Abraham no puede creer que Jose Fausto esté enamorado de Piedad por lo que le lama a ella por teléfono y le pide que se vean. Piedad le dice que ella sabe perfectamente de qué quiere hablar y que no tiene nada de qué preocuparse, pues ha decidido alejarse de Jose Fausto antes de dañarlo. Al colgar el teléfono Piedad reacciona y descubre que puede utilizar el amor del chico para su venganza. ¡Con él se desquitará de lo que Leonardo le hizo años atrás!

Esther habla con Carmina sobre la familia Durán. Esther asegura que luchará por Jose Fausto, el cuál le interesa demasiado, aunque tenga que pasar sobre su tía Piedad para lograr sus objetivos.

Jose Fausto se deshace de Ángela en casa y va en busca de Piedad, a la que le cuenta que su novia se encuentra en el pueblo. La nota fría por lo que le pregunta qué es lo que sucede. Piedad le dice a Jose Fausto que lo ha escuchado mientras se confesaba en la iglesia. Entonces el se arma de valor y le confiesa estarse enamorando de ella por lo que le pide que los dos huyan lejos, como dos adolescentes. Piedad se niega y el muchacho le suplica que lo hagan. Piedad decide contarle al muchacho lo que existió entre ella y Leonardo hace muchos años atrás.

Ángela habla con Mística sobre la actitud de Jose Fausto, el cuál ya no es el mismo. Mística le asegura a Ángela que su hijo se ha hecho muy amigo de una mujer poderosa del pueblo, la cuál quizás le ha llenado la cabeza de ideas.

Leonardo habla con Abraham, quién le dice que debe irse del pueblo lo más pronto posible, con su familia. Leonardo se niega y asegura que no descansará hasta no recuperar el amor de Piedad. Abraham le asegura a su amigo que, de no irse del pueblo, demasiados conflictos se le vendrán encima.

Esther le pide a Carmina que la acompañe a la casa de Piedad a recoger algunas cosas que ha olvidado. Carmina acepta, pues cree que es una buena ocasión para fastidiar a su cuñada.

Raymundo siente que está recuperando el movimiento de sus piernas por lo que quizás ya pueda trabajar y regresar a la capital, mas decide callarlo porque no desea que Carmina lo apresure.

Ángela cree que Piedad es una terrible enemiga con la que tendrá que luchar para no perder por a Jose Fausto.No sospecha que estos han hablado del pasado y él se niega a creer lo que su padre le hizo a la señorita, a quien le pide que se olviden de todo y se marchen juntos. El primer beso entre Piedad y Jose Fausto surge y son vistos por Esther, quién arma un escándalo feroz, criticando a su tía, a la que acusa de ser una quedada amargada y, además, ¡una golfa! Piedad la abofetea y Carmina aparece entrando en defensa de su hija, abofeteando a la solterona para luego, en venganza, decirle a Jose Fausto que entre Piedad y Leonardo existió algo en el pasado. Jose Fausto no hace nada más que tratar de calmar a Piedad, quién también bofetea a Carmina para entonces correr a llorar en soledad, no sin antes correr de su casa a su cuñada y su sobrina, echándolas con sus propias manos. Jose Fausto la abraza fuertemente y le asegura que él siempre la protegerá. Por su parte Carmina y Esther están furiosas y sufren la vergüenza en la calle, pues la gente se ríe de ellas por la manera en que la señorita Piedad las sacó de su casa. Esthercita asegura que su respetable tía no es la mujer tan puritana y pulcra que todos piensan.

Lazara ve en las cartas algo grave y le asegura a Licha que todo lo que predijo ha comenzado a surgir.

Mística pasea por el pueblo con Ángela y recibe una llamada de Carmina, quien le dice que ha descubierto que entre Piedad y su hijo hay un romance demasiado peligroso. Mística no puede creer lo que su amiga le ha contado. Al colgar el teléfono le pide a Ángela que se adelante a la casa, pues ella debe hacer algo importante, mientras que Carmina y su hija Esther celebran el problema en el que han metido a Piedad con Mística. Esther asegura que no descansará hasta ver a su tía derramando lágrimas.

Mística llega a casa de Piedad y la encuentra besándose cariñosamente con Jose Fausto, quién se sorprende de ver a su madre ahí. Mística le pide a Piedad que hablen y ésta accede, preocupando al muchacho. La angustiada madre pide a la señorita que se olvide de su hijo, el cuál no tiene la culpa de lo que hace años sucedió entre ella y Leonardo. Piedad se niega y le suplica a Mística que no intervenga o de lo contrario serán demasiados los que salgan lastimados. Entonces la mujer le cuenta a Piedad que Ángela, la novia de Jose Fausto, ya se encuentra en el pueblo. Piedad se sorprende al enterarse de que su oven amante tiene novia. Al quedar sola llora llena de rabia pues cree que¡El también la engañó!

Jose Fausto habla con Ángela sobre sus sentimientos y le asegura que no la ama más, pues con el tiempo se ha encariñado de Piedad. Ángela llora amargamente. Sufre demasiado pues ella sí está enamorada de él.

Piedad cree haberse dado cuenta del supuesto engaño de Jose Fausto sin embargo aparenta no sufrir, ella cree que lo mejor es continuar una relación con él y vengarse a como de lugar. Nicolasa le aconseja que emigre a la capital en compañía de Raymundo.

Leonardo y Mística discuten pues ella no está de acuerdo en que su hijo y Piedad sean amantes. Al escuchar eso él se sorprende y sale en busca de Piedad, a la que enfrenta y le prohíbe que se vuelva a ver con Jose Fausto. Finalmente Piedad enfrenta al hombre, al que asegura que no dejará al muchacho y que continuará una relación sentimental con él.

Esthercita habla con Alfredo, al que le pide que regrese al pueblo para ayudarla a fastidiar a Piedad. Alfredo acepta con la condición de que Esthercita se olvide de Jose Fausto. Ella se lo promete, pero miente.

Jose Fausto vuelve a la casa de Piedad, en donde se enfrenta con su padre el cuál le prohíbe sostener una relación con la señorita, a la que jura amarla y haber terminado su relación con Ángela. Leonardo se siente perdido, él y su hijo están enamorados de la misma mujer y ésta le corresponde por lo que sale furioso de la casa de los Casasola para enfrentarse a sus propios demonios mientras que Jose Fausto jura amor a la Señorita Piedad, a la que besa apasionadamente, tomándola entre sus brazos llenándola de un apasionado ardor que la hace enloquecer de amor por lo que la casta mujer entregarse a él.

Leonardo y Mística discuten dentro de su auto pues ella lo culpa de todo lo que está sucediendo. Sin darse cuenta, caen a un barranco, quedando los dos inconscientes. Esto hace que justo cuando Piedad está por entregarse a Jose Fausto el teléfono suene y Nicolasa los interrumpa para decirles que el matrimonio ha sufrido un terrible accidente, alarmando al ardiente amante, quién de inmediato sale en busca de sus padres. Nicolasa le pide a Piedad que se olvide del muchacho pero ella se niega, asegurando que su venganza apenas ha comenzado y no descansará hasta haber destruido a Leonardo de la misma manera que él hizo con ella.

Carmina le propone a Esther armar un plan para incendiar la casa de Piedad y así dejarla en la calle de una vez por todas. Esthercita, llena de maldad y rabia, cree que pueden utilizar a Alfredo como instrumento así no se verían envueltas en el crimen. Raymundo las entera del accidente de los Durán y acuden todos al hospital, donde el padre Abraham les informa que Mística ha perdido la vida. Carmina culpa a Piedad por lo sucedido y en ese momento entra Jose Fausto, quien al enterarse de la muerte de su madre es consolado por el sacerdote. Se le acerca Esthercita pero la rechaza por lo que ella, en venganza, se encarga de divulgar por el pueblo que la señorita Piedad ha embrujado a dos hombres los cuales son padre e hijo y que ha causado la muerte de Mística, la cual es llorada por Leonardo, quien afirma al padre Abraham que nada ha sido culpa de Piedad, como aseguran Carmina y su hija, a quienes Raymundo intenta poner un alto pero ambas se le revelan, asombrándolo al decirle que tiene por hermana a una casquivana con ínfulas de inocente y virginal.

Destruido, Jose Fausto se presenta en la casa de Piedad, ante la cuál llora por la muerte de su madre. La señorita se sorprende al saber que Mística ha muerto pero no deja de sentir felicidad porque su venganza está dando resultados. Aprovecha esto para seducir al muchacho y asegurarle que ella siempre estará con él en cuerpo y alma. Los dos amantes se besan mientras que Nicolasa los observa desde lejos, en desacuerdo.

Alfredo ha regresado al pueblo en busca de Esther, quién le cuenta sobre los malévolos planes de Carmina para incendiar la casa de Piedad.

El pueblo está alborotado, pues consideran que Piedad es indigna de vivir ahí por enredarse con dos hombres que son padre e hijo y por ser la culpable de la muerte de Mística. Lazara le pide a Abraham que aconseje a Piedad para que se marche antes de que el pueblo entero se alborote más y ocurra una desgracia.

Jose Fausto despierta en la cama de Piedad y se asombra al no sentirla a su lado por lo que acude a buscarla. Se sorprende al verla en la sala, hablando con Ángela, quien le suplica a Piedad que se olvide de él y le deje el camino libre. Piedad no hace más que burlarse de la ingenua muchacha, a la cuál le asegura que se casará con Jose Fausto y será muy feliz con él.

Lazara le dice a Nicolasa que el pueblo está tramando algo contra la señorita Piedad. Nicolasa se alarma demasiado.

Jose Fausto le pide a Ángela que lo deje en paz pues no la ama más. Ángela le suplica que no la deje, pues está completamente enamorada de él. Son interrumpidos por una enorme piedra que penetra las ventanas de la casa, proveniente de la calle. ¡El pueblo se ha juntado afuera de la casa de Piedad para arrojar cosas! Jose Fausto trata de calmarlos al igual que el padre Abraham, quien al estar cara a cara con piedad le suplica que desista de enredarse con alguien que podría ser su hijo. Piedad lo enfrenta y enfrenta al pueblo, al que le pregunta quién no ha cometido peores actos que el que ella está cometiendo al amar a un hombre más joven.

En casa, Carmina y Esthercita se preguntan cómo l estaría yendo a Piedad con el gran alboroto que hay en el pueblo. Esther asegura que no le importa pues ella solo desea que Jose Fausto quede libre para casarse con él. Alfredo la escucha sin que ellas lo vean.

Ante el alboroto del pueblo, Piedad les pide a sus criados que se encarguen de echar a la gente, la cuál es amenazada con armas de fuego. Piedad les asegura que al que se atreva a poner un pie cerca de su casa, lo mata.

Alfredo habla con Carmina sobre sus sentimientos hacia Esthercita. Carmina le hace ver que lo mejor para su hija es un matrimonio con alguien adinerado como Jose Fausto, con el cuál puede hacer una vida sin límites ni restricciones.

Ángela está desconcertada, pues considera que es injusto lo que Jose Fausto le ha echo. Camina por las calles del pueblo y allí se encuentra con Alfredo. Ambos se hablan y él la invita a tomar algo. Ella acepta y los dos se marchan juntos, por los caminos empedrados del pueblo.

Leonardo se presenta ante Piedad y le pide que se olvide de su hijo. Piedad se aferra a Jose Fausto y le asegura a Leonardo que se casarán lo más pronto posible. Él le pide a su hijo que recapacite pero Jose Fausto está encaprichado con Piedad.

Raymundo ha recuperado el movimiento y les dice a Esther y Carmina que regresarán a la capital. Esther se niega pues ella desea conquistar a Jose Fausto. Abraham aparece y le cuenta a Raymundo lo que ha sucedido en casa de Piedad.

Jose Fausto está solo en casa y es visitado por Esthercita, quien lo consuela por la muerte de su madre. Él está muy tomado y asegura amar a Piedad. Ella le sigue la corriente y lo emborracha hasta que consigue llevárselo a la cama.

Raymundo visita a su hermana, a la que le pide que se vaya a la capital con él. Piedad le pide a su hermano que no la vuelva a visitar jamás.

Leonardo le asegura a Abraham no entender la actitud de Piedad, a la cuál ama a pesar de tantos años de no verla. Piedad aparece en ese momento y asegura que él la abandonó. Es entonces que los dos hablan del pasado y Leonardo le confiesa a Piedad que si no llegó al altar fue porque la madre de ella le informó que se había internado en un convento, desistiéndose al matrimonio. La señorita no puede creer lo que ha escuchado de la boca del hombre. Ambos aclaran todo acerca de su pasado, incluso recuerdan lo perversa que era la madre de Piedad y cómo siempre se interpuso entre ellos, sin embargo, con lágrimas en los ojos, Piedad asegura estar enamorada de Jose Fausto.

Raymundo informa a su familia que se irán del pueblo. Esther se interpone asegurando que entre ella y Jose Fausto ya ha habido intimidad. Raymundo le asegura que a pesar de sus chantajes se irán a la capital.

Piedad le cuenta a Nicolasa la verdad sobre el pasado que tanto la atormentó y culpa a Magdalena, su madre, por toda su amargura. Raymundo y su familia se presentan para despedirse de ella. Piedad se comporta fría con todos ellos. Esthercita es la última en retirarse del lugar, donde le asegura a Piedad que jamás la dejará ser feliz con Jose Fausto y le confiesa que ha tenido relaciones sexuales con él.

Jose Fausto le dice a Leonardo que desea casarse con Piedad, a pesar de que ella le doble la edad. Leonardo sufre, pues ama a la mujer que su hijo desea hacer su esposa.

Ángela y Alfredo deciden conocerse más, pues los dos han simpatizado. Se encuentran con Esther, quien se asombra de ver que Alfredo la ha reemplazado por alguien mucho mejor.

Leonardo visita a Piedad y le pide que sea sincera y le diga si está realmente dispuesta a casarse con Jose Fausto. Piedad asegura no entender su situación, pero en realidad se ha encariñado con el muchacho. Abraham acepta entonces, a pesar de él mismo, que su hijo y Piedad se casen.

Pasa un mes en la vida de todos, Piedad se encuentra preparando todo para su boda con Jose Fausto. Está feliz, sin embarco Lazara ha visto un terrible suceso en las cartas ¡Aun falta lo peor!

Esthercita descubre que está embarazada y asegura que ese hijo es de Jose Fausto, cosa que alegra a Carmina.

Ángela le pide a Piedad que desista de casarse con Jose Fausto, el cuál podría ser su hijo. Cansada de la insistencia de todos, Piedad asegura a la muchacha que se casará y que nada lo podrá impedir.

Esther viaja de regreso al pueblo y aparece ante Jose Fausto y Leonardo, a los que els dice estar esperando un hijo del muchacho, por lo que debe casarse con él. Jose Fausto se niega, asegurando que él no es el padre de esa criatura. Esthercita jura que si no le responde, entonces ella tomará represalias.

Carmina está preocupada por su hija. Raymundo, al contrario, está molesto y considera que si Esther le causa problemas a Piedad, esta no se tentará el corazón.

Esther se presenta ante Piedad y le confiesa estar embarazada, tratándo de atormentarla pero Piedad la ofende y le hace ver que su comportamiento de cualquiera hará que ella como su hijo bastardo sufran las causas de su pecado.

Esther ofende también a Piedad, a la que tacha de ridícula por hacerse ilusiones a su edad, cuando quizás lo único que Jose Fausto quiere, es su fortuna. Ambas se ofenden hasta que Piedad la abofetea. Ambas se agarran a golpes pues Esther está enfurecida y al forcejear, Piedad arroja a Esther por las escaleras, accidentalmente.

Ángela decide irse del pueblo y con ella se lleva a Alfredo, quién se ha enamorado perdidamente y ha olvidado a Esther.

Carmina y Raymundo se enteran, por medio de Piedad, que Esther ha sufrido un accidente. Carmina culpa a Piedad y asegura que se vengará de ella si algo grave le ha pasado a su hija.

Esthercita ha perdido al hijo que esperaba y pide al padre Abraham que Jose Fausto la visite. El muchacho lo hace y Esthercita le confiesa estar perdidamente enamorada de él y que por eso debe casarse con ella. Jose Fausto, con tal de no angustiarla, s elo promete. Eso afecta fuertemente a Piedad.

Carmina se enfrenta con Piedad, a la que culpa de lo que le ha sucedido a Esther. Piedad no le hace mucho caso y sufre por lo que Jose Fausto le ha dicho a su sobrina.

Leonardo le dice a Raymundo estar preocupado por los futuros de Piedad y de Jose Fausto. Raymundo asegura que Piedad, a pesar de todo, es una buena mujer.

Esthercita muere repentinamente en el hospital, causando gran dolor a Carmina, quien insiste en culpar a Piedad y promete venganza.

Lazara le asegura a Licha que al pueblo lo ronda la muerte y también la llama eterna del
diablo.

Llega el esperado día de Piedad: Su boda con Jose Fausto. Ella luce radiante vestida de blanco, como hace años. Se apresura ala iglesia, donde todos aguardan para participar en el festejo de la unión entre ella y Jose Fausto. Ella lega hasta el altar donde Abraham los casa. Ellos sellan su amor con un beso y en ese momento aparece Carmina, quién le asegura a Piedad que jamás permitirá que sea feliz y que se quede sin pagar el haber asesinado a Esthercita. Carmina dispara a Piedad pero Jose Fausto se interpone, siendo él quien recibe los balazos. Jose Fausto o muere instantáneamente, causando gran impacto a Piedad.

Raymundo detiene a Carmina, quien es llevada a la cárcel y condenada a muchos años dentro de ella.

Vestida de blanco, Piedad camina con su traje de novia, ensangrentada, por todo el pueblo, hasta llegar a casa, donde corre a todos los criados y llora amargamente por la perdida de su gran amor. Piedad incendia su casa y queda atrapada entre las llamas, consumiéndose por el amor que una vez quiso usar como instrumento de venganza. La casa se consume entre las llamas, mismas entre las que arde la señorita Piedad.


Fin









© LA SEÑORITA PIEDAD DR. 2006
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(R) 1998 (P) 2006